martes, 18 de agosto de 2009

18 de agosto de 1973 Peron acepta la candidatura presidencial


En 1955 un golpe militar derrocó al Gral. Juan D. Perón impidiendo que culminara su segunda presidencia. Las masas populares que lo habían llevado al poder el 17/10/45 y que lo habían consagrado presidente en 1946 y 1952 asistían impotentes por la derrota de su líder.
Perón había despertado durante su mandato amores y odios, el pueblo trabajador, los “descamisados” como gustaba decir el general, lo amaba y seguía incondicionalmente, las dos presidencias peronistas habían asegurado la dignidad y los derechos de la clase obrera.
Por otra parte algunos sectores sociales acusaban al gobierno de dictadura, criticaban a la prensa oficialista y veían con desagrado el personalismo de Perón y su demagogia. La opinión pública se dividía en peronistas y antiperonistas, ambos sectores se acusaban mutuamente de los males del país. Durante su segunda presidencia y después de la muerte de Evita, María Eva Duarte su esposa, Perón tuvo un duro enfrentamiento con la Iglesia y también con sectores militares que condenaban su autoritarismo y la falta de libertades públicas.
Este proceso culminó con la revolución del 16/9/55 y Perón debió exiliarse primero en Panamá y después durante largos años en España.
Desde 1955 a 1973 el partido peronista fue proscripto y muchos de sus militantes fueron perseguidos y encarcelados. A pesar de esto, Perón desde su exilio seguía comunicado con sus seguidores.
La proscripción llegó a su fin en 1973 cuando el gobierno militar del Gral Agustín Lanusse levantó la prohibición que existía para que el partido peronista participara con sus candidatos en las elecciones.
Buscamos materiales referidos a la tercera presidencia de Perón con mucho interés por dos motivos:
Perón fue el único presidente, en nuestra historia que alcanzó un tercer mandato.
Fue notable la fidelidad del pueblo peronista que a pesar de sufrir proscripción durante casi veinte años siguió esperando a su líder y lo llevó nuevamente al poder.
Para analizar ello dividimos el desarrollo en los siguientes capítulos:

Presidencia de Cámpora

En esta parte investigamos sobre su asunción al gobierno, el respaldo de Perón, como formó su gabinete, los pactos sociales y económicos, y las crisis internas; los preparativos y el regreso de Perón.

Presidencia de Perón

Analizamos La renuncia de Cámpora y Solano Lima, el gobierno intermedio de Lastiri, la llegada de Perón al poder y la tan discutida vicepresidencia de Isabel; para finalizar hablamos de su enfermedad y muerte.
Presidencia de Isabel
Vimos como su presidencia se caracterizó por severos atentados, muertes, secuestros y persecuciones, y la fortaleza de López Rega. Además de una breve descripción de los hechos que llevaron al Proceso de Reorganización Nacional y el “rodrigazo”.

El gobierno de Cámpora

1.- El triunfo del FREJULI

Perón había regresado a España, mientras se iniciaba la campaña política del FREJULI en San Andrés de Giles, ciudad de nacimiento del candidato presidencial, generalizándose la frase: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, pero las acciones terroristas, aunque amenguadas, continuaron. El 27 de diciembre es asesinado en un supermercado de Lomas de Zamora, el contralmirante Emilio Berisso, hecho que se atribuye a las F.A.R. (Fuerzas Armadas Revolucionarias) En enero de 1973 hubo atentados y víctimas de grupos guerrilleros. En febrero, en Chivilcoy, es baleado el chofer de Rucci y el E.R.P. se apoderó del Batallón 141 de Comunicaciones, escapándose con un camión leno de armas. A todo esto, a principio de año, los generales en actividad, en representación del Ejército, suscriben un documento de cinco puntos para sostener la continuidad del proceso político, aunque en los puntos 3º y 4º, se esbozó una posible ingerencia en futuras decisiones de exclusiva naturaleza política.
El 8 de marzo culminaron las campañas proselitistas. El FREJULI, en Avellaneda congregó cien mil personas; Alende, en la cancha de Atlanta, cuarenta y cinco mil adherentes; y Balbín, en el Parque Lézica, cuarenta mil.
Unos días antes de las elecciones, Lanusse cometió su último error al dirigirse al país por los medios de comunicación y pronunciar un discurso que prácticamente aconsejaba al electorado a rechazar a los candidatos del FREJULI, no votar por el “retorno” al pasado. Lo que fue respondido por la ciudadanía en términos inequívocos; los principales resultados fuero: el Frente Justicialista de Liberación Nacional, Héctor J. Cámpora-Solano Lima, 5.907.464 votos; Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín-Eduardo Gamond, 2.537.605 votos; Alianza Popular Federalista, Francisco Manrique- Rafael Raymonda, 1.775.867 votos; Alianza Popular Revolucionaria, Alende-Sueldo, 885.291.
El FREJULI conquistó todas las gobernaciones menos una, 45 de los 69 asientos en el Senado y 142 de las 243 bancas de la Cámara de Diputados.
Aunque Cámpora recibió sólo el 49.56% de los sufragios siguiéndole el Dr. Balbín con el 21,3%, este último dijo que no tenía sentido una segunda vuelta, por lo que Lanusse anunció que el FREJULI iba a ser reconocido como el ganador, y sólo se iría a elecciones de segunda vuelta, en la Capital Federal, para senador, y en algunas provincias para gobernadores y legisladores.
Perón excluido como candidato y con uno que no conformaba a muchos peronistas, ganaba una vez más; luego de 18 años en el llano, los peronistas estaban a punto de volver al poder.

2.- Cámpora al gobierno, ¿Perón al poder?

Entre abril y mayo, la guerrilla marxista del E.R.P. y de las F.A.R. se mostró particularmente activa. Hubo asaltos a puestos de vigilancia y a poblaciones civiles, pero los hechos más resonantes fueron los asesinatos del coronel Iribarren del III Cuerpo de Ejército, del contralmirante Hermes Quijada y del dirigente de SMATA, Dirk Kloosterman, haciendo realidad amenazantes consignas.
Después del triunfo electoral, Cámpora se trasladó a Europa para entrevistarse con Perón, siendo recibido por el papa Pablo VI. En Madrid visitó, acompañado por Perón, al generalísimo Franco, y luego emprendió el regreso.
Ya en Buenos Aires, el “Tío” juró como presidente constitucional el 25 de mayo, y Vicente Solano Lima, como vicepresidente. En su mensaje al Congreso el primer mandatario afirmó ideas y definió líneas de pensamiento que llamaron la atención, así cuando dijo: “La colonización comienza siempre por la cultura. La descolonización, nuestra reconquista, ha de iniciarse también a partir de la cultura”. Algunos de los pronunciamientos de Cámpora crearon la impresión de que se estaba produciendo un giro hacia la izquierda, la tendencia de la Juventud Peronista.
La situación en la Plaza se tornó caótica, en ella resaltaban carteles de la Juventud Peronista, F.A.R. y Montoneros; pero mientras los militares cumplian con su desfile ritual se escuchaban cánticos como éstos:
Se van... se van...
Y nunca volverán.
...........................
Qué lindo, qué lindo
Qué lindo que va a ser
El hospital de niños
En el Sheraton Hotel...
Los manifestantes incendiaron algunos vehículos y abuchearon a las Fuerzas Armadas, por todo esto Cámpora debió tomar un helicóptero para trasladarse desde el Congreso hasta el helipuerto situado en la casa de gobierno.
Como Cámpora ya estaba a cargo del gobierno, los jóvenes activistas que estaban en la Plaza de Mayo marcharon hacia el extremo oeste de la ciudad, en donde los estaban esperando centenares de militantes encarcelados en las celdas de Villa Devoto por actividades subversivas y terroristas. Perón había propiciado una amnistía que la mayoría de los argentinos hubiera apoyado y el Congreso estaba preparando un proyecto de ley para dejar en libertad a todos los presos políticos.
Los prisioneros ya habían iniciado un motín, varios diputados nacionales, representantes de la Juventud Peronista y Juan Manuel Abal Medina trataron de calmar a los manifestantes y negociar una solución. La presión fue excesiva para Cámpora quien, esa misma noche decretó una amplia amnistía, que entraría en efecto inmediatamente. Esta concesión creó una impresión de debilidad y ayudo a que se le impusiera al presidente el calificativo de veleta por su forma apresurada de tomar decisiones.
Perón se mantuvo conspicuamente ausente de la asunción de Cámpora. Aunque el mandatario electo, en la euforia post-electoral había declarado que no iba a ser presidente “ni un solo día si el general Perón no está en la Argentina”, el conductor había declinado la invitación a participar en las ceremonias y ni siquiera habían enviado a Isabel; Perón se distanciaba de su reemplazante cada vez la ocasión lo exigiera para proteger su propio prestigio de los desatinos que pudiera cometer el Tío.
Pronto se hizo evidente que el slogan “Cámpora al gobierno, perón al poder” no significaba que el conductor iba a asumir el mismo grado de control que había ejercitado en los días gloriosos de su primera presidencia. En el pasado el conductor se las había arreglado para estar por encima de todos y utilizar a cada uno en beneficio propio.

3.- El gabinete de Cámpora

Los ministros que juraron el 25 de mayo expresaban la diversidad de sectores presentes en el poder.
Algunos de los elegidos llevaban el sello característico de Perón; otros no. De acuerdo al tradicional criterio de Perón, los ministerios de Economía y Trabajo estaban a cargo de representantes de la C.G.E, José Gelbard; y de la C.G.T., Ricardo Otero.
Peronistas ortodoxos como Antonio Benítez y Jorge Taiana, quienes se ocuparon de los ministerios de Justicia y Educación respectivamente, eran exactamente el tipo de hombre que el conductor hubiera elegido para esos cargos. Pero los nombramientos a Juan Carlos Puig, como ministro de Relaciones Exteriores, y de Esteban Righi, como ministro del Interior, fueron verdaderas sorpresas. Ambos parecían ser demasiado jóvenes y desconocidos para haber ascendido a tales posiciones. La amistad de estos con parientes del presidente electo, sugerían que Cámpora tenía su propio círculo de íntimos.

4.- El operativo para el retorno.

Cámpora se trasladó a Madrid el 15 de junio con el propósito de acompañar a su líder de regreso a Buenos Aires; en el aeropuerto de Madrid ninguno de los moradores de Puerta de Hierro estuvo para recibirlo. El general Francisco Franco había programado una recepción de gala en su honor en la noche del 16 donde estaba también invitado Perón, pero este no respondió. Cámpora fue a Puerta de Hierro para intentar persuadir a su jefe de que lo acompañara al agasajo, pero al llegar encontró al general descansando, y se excusó de no asistir diciendo que tenía que cenar con algunos amigos.
Este comportamiento insultante de Perón siguió durante el resto de la estadía de Cámpora en el país.
Hay varias explicaciones para el tratamiento de Perón hacia Cámpora;
Una de las posibilidades era que Perón se había enojado por la insistencia del Tío de ir a España, ya que el gobierno español no podía dejar de recibir al presidente argentino con todos los honores debidos a un jefe de estado, lo que significaba que el ex presidente quedaba en una posición secundaria.
Otras de las posibilidades era que Perón haya estado irritado por la actuación de Cámpora en la Casa Rosada.

5.- El regreso definitivo.

El 19 de junio la C.G.T. decretó un paro, por la recepción del líder, hasta el 21 al mediodía.
El 20 de Junio fue la jornada del regreso de Juan Domingo Perón; el pueblo se precipitaba en dirección a Ezeiza: mujeres, niños, ancianos, sanos y enfermos, fieles seguidores y curiosos, obreros, campesinos y estudiantes, en suma, la concentración más numerosa de toda la historia argentina.
Durante el transcurso de la mañana las tensiones fueron en aumento. Los choques entre los miembros de la JP y la Juventud Sindical Peronista se hicieron cada vez más frecuentes. Estos últimos formaban parte de las fuerzas de seguridad de Osinde y habían tomado posiciones sobre y alrededor de la plataforma.
Hacia las dos y media de la tarde se produjo un estallido infernal, se desarrolló una frenética batalla verbal entre la JP que entonaba “Perón, Evita, la patria socialista”, y los grupos de extrema derecha que respondían “Perón, Evita, la patria peronista”. La multitud se lanzó en una violenta estampida, las balas silbaban, los cuerpos caían exánimes desde los árboles.
Cuando el Boeing estaba a la altura de Porto Alegre, por los parlantes del avión, se comunicó a los pasajeros que, a la llegada a Ezeiza, podían optar entre concurrir al palco oficial y asistir de cerca de la fiesta, o quedarse a verlo por la pantalla de los televisores en la estación aérea. Mientras tanto en Buenos Aires el Dr. Lima había impuesto a Cámpora de los sucesos de Ezeiza. Y posteriormente ordenó al comandante de la aeronave que aterrizara en Morón y no en aquel aeropuerto.
El Boeing de Aerolíneas Argentinas carreteó en la pista de la base poco antes de las 17. Minuto después el doctor Lima y el escribano mayor del Gobierno, Jorge Garrido, ascendieron al Boeing, y en presencia de Perón, se labró el acta de transmisión del mando al presidente Cámpora.
Por el edificio de la base, Cámpora pronunció un mensaje en el cual comunicó que Juan Perón no iba a ir al palco de Ezeiza.
El intercambio de disparos había calmado un poco y el personal de asistencia médica estaba tratando de trasladar a los heridos, cuando los grupos rivales volvieron a comenzar con sus cánticos provocativos desatando con ello un nuevo tiroteo.
En horas de la noche del 20, Juan Perón se dirigió brevemente al país por la cadena de radio y televisión. Su propósito era agradecer a quienes se habían acercado desde todos los puntos del país a darle la bienvenida y, a la par, disipar cualquier temor de que algo malo le hubiera pasado a su persona.

6.- El mensaje del 21 de junio.

La noche del 21 pronunció un importante discurso político emitido a la nación por cadena oficia. Sentado entre Cámpora e Isabel, con López Rega y Lastiri de pie a sus espaldas.
Con una visión abarcante de la realidad de su país y de su sociedad, Perón formulo un llamado que se podía sintetizar como un clamor por la pacificación de los espíritus; era un toque de clarín pregonando las virtudes de la ley y el orden, la disciplina y el trabajo esforzado, la tolerancia y la unidad; el tipo de visión que podía satisfacer a los peronistas moderados y a los antiperonistas de ideas amplias. Este era un Perón diferente, suavizado y maduro, con una mayor amplitud de ideas y, aparentemente, templado como consecuencia de su experiencia europea.
“Tenemos -dijo- una revolución que realizar; pero, para que ella sea válida, ha de ser de construcción pacífica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de asechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que en su hora fue el apotegma de nuestra acción: ´ de casa al trabajo y del trabajo a casa ´. Sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados”.
También expresó: “Nosotros somos justicialistas. Levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rótulos que califiquen nuestra doctrina ni nuestra ideología: somos lo que las veinte verdades peronistas dice... Los viejos peronistas lo sabemos. Tampoco lo ignoran nuestros muchachos que levantan nuestras banderas revolucionarias. Los que pretextan lo inconfesable, aunque cubran sus falsos designios con gritos engañosos, o se empeñen en peleas descabelladas, no pueden engañar a nadie”.
Ese mismo día 21, en la ciudad de Lima y en reunión de la O.E.A., el subsecretario de Relaciones Exteriores, Jorge Vázquez, pronunciaba un discurso que mereció comentarios en América. No era para menos. “Hoy ya no es posible -dijo- ocultar nuestra propia realidad: el sistema interamericano no ha funcionado en el sentido de la revolución latinoamericana. Por el contrario, la mayoría de las veces resultó un obstáculo en relación con los aislados esfuerzos de algunos gobiernos del continente para superar la balcanización de América, producto decantado de la diplomacia imperialista y resultado último de la hegemonía extranjera en la América Latina”.
El discurso de Lima fue una reafirmación de la Tercera Posición y de las líneas estratégicas trazadas, desde julio de 1947, por Juan Perón.

7.- Pacto social y modelo económico

Al regresar al poder después de dieciocho años, el peronismo debía atender a las expectativas creadas. Sin embargo, estas no correspondían en todos los casos al modelo que Perón había pergeñado, y que estaba fundamentado en el pensamiento justicialista, ya puesto en práctica entre 1946 y 1955, en la experiencia acumulada durante su largo exilio. Además, debía aplicarse sobre una realidad, que era la de la economía argentina de 1973 y en el marco de una realidad mundial que, naturalmente, era la de su tiempo.
Los fundamentos del proyecto recogían entonces los principios de concertación social, industrialización e independencia de la decisión económica, llevando a un estado de bienestar basado en una mayor producción en todos los campos de la economía y una más justa distribución de la riqueza.
La economía argentina estaba afectada por una alta tasa de inflación, que castigaba, especialmente, a los asalariados, soportaba una balanza comercial desfavorable, una desocupación del 6,1% y una deuda externa de casi 6.000 millones de dólares, de los cuales, más de mil vencían antes de ciento ochenta días.
Como contrapartida se iniciaba un período de mejora de los términos de intercambio, es decir, de los precios internacionales de los productos exportables argentinos en relación con los que era necesario importar. A esto se sumaba la disminución de la hegemonía económica norteamericana dentro del mundo capitalista, al crecer otras potencias, al frente de las cuales estaban Alemania Federal y Japón, lo que generaba posibles fuentes de aprovisionamiento de equipos y tecnología, la apertura de los estados socialistas a una mayor participación en el comercio internacional y una mejor capacidad de los países del tercer mundo para absorber productos argentinos. Esto generaba una diversidad de mercados que permitirían mejores condiciones para negociar las exportaciones, especialmente si se contaba con la disposición y los contactos para hacerlo.
Los principales puntos del programa del FREJULI sobre el tema económico era:
La propiedad y la iniciativa privadas serán garantizadas en tanto cumplan su función social.
El desarrollo de las fuerzas productivas y la creación de un mercado interno en constante expansión.
La arbitración de las medidas necesarias dirigidas a la formación, captación y canalización del ahorro nación como factor fundamental de la inversión interna, para el proceso de desarrollo.
Apoyo y protección de las producciones agraria, minera e industrial argentina.
“Se trataba de un proyecto de crecimiento autónomo, fundado en un desarrollo económico con control nacional, a partir de la alianza entre el Estado, la burguesía local y las direcciones sindicales.” (Horacio Maceyra, Cámpora, Perón e Isabel)
El Acuerdo fue complementado por el Plan Trienal, que declaraba la intención de “que el dinamismo de la economía se vaya trasladando de los monopolios extranjeros, como ha ocurrido durante el último período, hacia el conjunto del sector productivo nacional, el Estado y los empresarios nacionales...” (citado por Maceyra)
También se reformaron la legislación impositiva y la financiera, facilitando la orientación del crédito hacia los sectores de interés nacional.
La redistribución de la riqueza implicaba traslado ingresos del sector agropecuario al industrial, especialmente a las pequeñas y medianas industrias de capital nacional, y del capital al trabajo.
Dos peligros que se corrían eran: que el crecimiento de la demanda por incremento de salarios y baja del desempleo fuera mayor que el de la producción, generando inflación, y que el abastecimiento energético fuese afectado -como ocurrió- por acontecimientos externos, por lo que se proyectó el crecimiento significativo de la exploración y la producción de Y.P.F.
La tasa promedio anual de inflación pasó de 79,6% en 1972 a 30,2 en octubre de 1974. Este brusco descenso, que demostraba eficiencia en la política estabilizadora, tuvo el inconveniente de crear el mido de la “inflación cero”, que terminó obsesionando perniciosamente a los conductores de la economía.

8.- La crisis interna

A) Perón y los Montoneros

Los montoneros no habían sido una creación de Perón, pero se presentaban como peronistas. El general utilizaba sus acciones dentro de la estrategia destinada a acorralar a la “camarilla militar” lanussista. Por su parte, la “orga”, pese a que invocaba permanentemente al líder, se manejaba con total autonomía, lo que no dejaba de ser algo inédito en la historia del movimiento.
A diferencia de los anteriores grupos de la juventud peronista y aún de aquellos que los precedieron en la lucha armada, presentaban una estructura piramidal, que desde 1973 se fue haciendo cada vez más rígida y verticalista.
Su convicción de ser la verdadera oposición revolucionaria, los fue llevando a hacer prevalecer la lucha interna sobre el enfrentamiento con el “régimen”. Así, en la lista de sus “enemigos” fueron ocupando lugares preferenciales la “burocracia sindical”, el “entorno” y, por fin, el propio Perón.
La JP tradicional se había basado siempre en el apoyo de los sindicatos, que la proveían de cuadros, financiaban sus acciones y resultaban apropiados “santuarios” a la hora de dispersarse a buscar refugio.
A su vez, la creciente línea hegemonizada por los montoneros fue desarrollando el criterio de que ella misma.
La “Tende” es también la inspirada creadora de consignas que aparecen con oportunidad: “Luche y vuelve”, “Perón presidente” y la elocuente “Cámpora al gobierno, Perón al poder”.
A la vez se va cristalizando una idealización de la violencia como método único, en momentos en que el líder estaba necesitando la desmovilización de las “formaciones especiales”. Maceyra intenta determinar la identificación o la diferencia entre el pensamiento de los montoneros y del peronismo con respecto a los temas fundamentales y parece demostrar que más que una oposición entre unos y otros existía una diferencia de grados o de métodos.
Perón y los montoneros proponían la independencia nacional en un mundo dominado por dos imperialismos, aunque “es verdad que los ataques de los jóvenes de la “Tendencia” no se dirigían con igual virulencia a Rusia... que a Estados Unidos”.

B) La “burocracia sindical”

La dirigencia sindical había quedado en un palo secundario frente a la candidatura y el triunfo de Cámpora. Su participación en la campaña había sido minoritaria y, sobre todo, sufría la agresión directa de la guerrilla. Las muertes de Vandor, Alonso y -más recientemente- de Klosterman no eran episodios menores de una interna apasionada.
La llegada del líder les permitió reubicarse y, quienes alguna vez habían pensado, con el Lobo metalúrgico, que había que “estar contra Perón para salvar a Perón”, pasaron a ser los ortodoxos por excelencia. El sistema de alianzas los unía, frente al enemigo común, al reducido grupo cercano a López Rega y a sus aliados del CNU y del Comando de Organización.
Pero al general no le bastaba con el alineamiento de los sindicalistas en la lucha interna. En su visita a la C.G.T. del 30 de julio procuraría embarcarlos activamente en su proyecto y hacerlos apoyar efectivamente el pacto social, que en realidad no les resultaba del todo simpático.
Por el momento lo consiguió. Al menos hasta la muerte de Perón se mantuvieron encuadrados y postergaron sus reivindicaciones sectoriales.

C) El lopezrreguismo

La confrontación abierta de Perón con la Tendencia facilitó el crecimiento político de López Rega. La cercanía física con el anciano líder había sido la fuente de poder de este personaje secundario cuya ideología no pasaba del oportunismo.
Ante la lucha planteada, el antiguo valet de Perón comenzó a actuar como polo de atracción de sectores de diverso origen, pero coincidentes en su enemistad política o diferencias ideológicas con los “zurdos”. No faltaban sectores juveniles celosos del crecimiento de las columnas de la Tendencia, aunque los mismos hubieran sido en su origen más “marxistas” que ésta, viejos militares peronistas de origen nacionalista disgustados con el “guevarismo” de los “montos”, y aún meros policías, retirados o no, que encontraban en la presencia de su ex camarada una forma de acercamiento al poder que les permitiría escarmentar a los jóvenes díscolos.

D) Los militares

El general había evitado cuidadosamente atacar a las Fuerzas Armadas, concentrando sus críticas a lo que denominó la “camarilla militar” o el “partido militar”. Estaba convencido de que no era posible llevar adelante la política de liberación y reconstrucción excluyéndolas. Se trataba de “cambiarles el signo, en vez de estar apoyando y defendiendo la penetración imperialista, ponerlos a favor de la liberación del país.
En realidad, la mayor parte de la oficialidad estaba a la expectativa. Existía un sector francamente peronista, pero la mayoría “profesionalista” participaba de la idea de que el líder aparecía como el único capaz de poner fin a los desbordes de los subversivos, quienes en realidad no habían centrado sus atentados en la oficialidad militar, fuera de algunos figurones principales de la “camarilla”.
Carcagno asumió con el título de comandante general, ya que el título de comandante en jefe sólo correspondería, en adelante, al presidente.
Perón no tenía un conocimiento directo de las personalidades militares, fuera de la “camarilla”, y debió manejarse con el asesoramiento de militares peronistas en retiro. Descartó las alternativas extremas de designar a un general de brigada o a un coronel veterano, eliminando a todo el generalato. En realidad, no podía estar seguro de que una medida así no sería resistida. Algo similar se hizo con las otras armas. No había geerales, almirantes o brigadieres peronistas, pero con un trabajo gradual, podía “desplumarse a la gallina pluma por pluma” para que no protestara, y permitir el progresivo ascenso de los cuadros favorables al proyecto.

Gobierno de Perón

1.- Cámpora y Perón

Durante la primera semana de julio hubo seis reuniones de Cámpora con el conductor. La del día 4 contó con la presencia de todo el gabinete, lo mismo que las del 4 y 5 de julio. Con motivo de la celebración del 9 de julio, nuevamente el presidente fue hasta Gaspar Campos de Vicente López.
Por su parte, el comandante en jefe del Ejército, general Jorge Carcagno, visitó a Perón el dia 19, y hubo un abrazo al despedirse. Un día después concurrieron a saludarlo los mandantes de la Marina y de la Aeronáutica, almirante Carlos Alvarez y brigadier Héctor Fautario. Ese mismo día 11 el presidente Cámpora firmó el decreto Nº 503, mediante el cual se anulaba el Nº 6.130 del 5 de abril de 1956 por el que se dio de baja del Ejército al general Perón. La medida fue refrendada por el ministro Robledo y por el general Carcagno, y con ella el beneficiario recuperaba su grado de general del Ejército. Por el Decreto Nº 504 se anuló la sanción impuesta en 1955 por el Tribunal Superior de Honor. Con tales medidas se quitaba todo impedimento legal para que Juan Perón pudiese ser elegido otra vez presidente.
El 11 de julio, se escucho una suerte de bomba política cuando Victor Calabró, desde el Nordeste, incitó al pueblo a expulsar a Cámpora y a que se movilizara para instalar a Perón en el poder. La verdad era que el presidente, ya a fines de junio, encaró el proceso de traspaso del gobierno, conociendo desde Madrid que había quienes apuraban el trámite, porque decían: “Cámpora se quiere quedar con el paquete”.
En la entrevista del miércoles 4 de julio en Vicente López, precisamente, Cámpora conversó con Perón acerca del tema y se pusieron de acuerdo en la transición, a partir de su renuncia. El trámite, sin embargo, no iba a ser del todo normal.
El 5 de julio el presidente entregó al secretario de Prensa un documento de cuatro carillas que contenía el plan propuesto por él para posibilitar el cambio. En ese documento se consigna, para el día jueves 5, que, en reunión de gabinete, y ante los tres comandantes de armas, el presidente y el vice anunciarían “que el día 7 presentarán su renuncia, rogándoles absoluta reserva”. El 7 era sábado.

2.- La renuncia de Cámpora y Lima

Los arreglos para el alejamiento de Cámpora tuvieron lugar al día siguiente. Mientras la residencia de Gaspar Campos era escenario de una inusual actividad, ocho ómnibus, llenos de metalúrgicos que cantaban daban vuelta alrededor de la manzana, y José Rucci sugería movilizar a los descamisados para que se trasladaran a la Plaza de Mayo en una simbólica reedición del 17 de octubre de 1945.
El doctor Vicente Solano Lima dijo: “ Recuerdo que fui llamado, un mediodía, a participar en una reunión en Gaspar Campos en horas de la tarde. Me vino a ver Lastiri... Yo no sabía para qué íbamos a Gaspar Campos. Allí me encontré con Juan Perón, con Cámpora, la señora Isabel, López Rega, Gelbard, y creo que Robledo. En los primeros momentos Perón se despidió, se fue arriba, y nosotros pasamos al comedor. Se produjo ahí la decisión. López Rega llevó la carga contra Cámpora... No le dieron tiempo a presentar su renuncia, a que tomara la iniciativa”.(Entrevista publicada por “Siete días” 7-X-81)
El 13 de julio, a primera hora de la mañana, Cámpora y Solano Lima anunciaron ante el Congreso su determinación de renunciar; visitaron a Juan Perón para comunicarle que habían presentado sus renuncias, después recibió Cámpora a las autoridades del Movimiento Justicialista, de la C.G.T., de la C.G.E., de los partidos del FREJULI y de la Hora del Pueblo, y a los obispos, para informarles del paso dado.
A su vez dirigió un mensaje al pueblo argentino, breve, de unas treinta líneas de máquina, en que anunciaba el próximo “reencuentro del general Perón con su Pueblo en el ejercicio pleno, real y formal de su indiscutida conducción”. Esa misma noche Perón también se dirigió al país para dar garantías de tranquilidad. Era su primera aparición ante el público luego de su infarto. Sus ojos se veían velados, tenía toda la apariencia de un hombre muy anciano que no goza de buena salud. Una vez más, se comprometió a seguir los dictados del pueblo.
A última hora del día, Cámpora y Solano Lima entregaron sus renuncias al Congreso y el cuerpo de inmediato votó a favor de su aceptación.

3.- Los tres meses de Lastiri

Según la ley de acefalía el cargo debía ser ejercido por el presidente del Senado. Pero, Alejandro Díaz Bialet, de repente descubrió que tenía que cumplir una misión en el extranjero y se alejó temporalmente, asumiendo el cargo de presidente provisional de la República el mismo 13 de julio el presidente de la Cámara de Diputados, señor Raúl Lastiri, y habló a la nación prometiendo al pueblo la pronta convocatoria a elecciones. También el general Perón habló al país y se refirió a su candidatura, que aceptará aunque le signifique un “inmenso sacrificio”.
Uno de sus primeros actos de gobierno fue aceptar las renuncias del ministro del Interior Righi y del de Relaciones Exteriores Puig y reemplazarlos con peronistas de la primera hora.
Las elecciones serían el 23 de septiembre; inmediatamente se comenzaría a hablar de la fórmula Perón-Balbín como una nueva posibilidad de realización del sueño dorado. Perón dijo a la prensa: “con Balbín voy a cualquier parte”, dicho que alimentó más aún la formula.
Las distintas facciones del movimiento peronista, simultáneamente trataban de imponer a sus propios candidatos a la vicepresidencia. A la izquierda del movimiento, la JP luchaba por resucitar a Héctor Cámpora. El peronismo ortodoxo comenzó a promover la candidatura de Isabel. Los moderados mencionaban el nombre de Taiana. También corrían rumores de una posible alianza entre peronistas y militares que quedaría plasmada en la formula Perón-Carcagno.
La candidatura de Balbín a la vicepresidencia no despertaba mucho entusiasmo en las filas del peronismo. La concepción de una fórmula conjunta con los radicales hubiera exigido llevar a cabo negociaciones muy delicadas entre los dos partidos y no había señales de que eso estuviera sucediendo. A comienzo de agosto propuso ante un conclave de líderes políticos la creación de un consejo de estado.
El 10 de agosto el Poder Ejecutivo se instaló en la Antártida, por el Día de la Fuerza Aérea. Lastiri, Isabelita, Robledo y Benítez lo celebraron “muertos de frío”, al decir de la revista El Burgués. El 11, Perón e Isabelita aceptaron formalmente integrar la fórmula. Y el 12, la convención radical proclamó la suya: Ricardo Balbín-Fernando de la Rua. También el 10 la Chancillería anunció el próximo ingreso de la Argentina en el bloque de los No Alineados.
El 24 se informó sobre acuerdos con Bolivia -en el área de los hidrocarburos- y de cooperación con Cuba. El 29, la Cámara de Diputados aprobó la ley de restitución de bienes a Juan Perón, y el canciller Alberto J. Vignes se embarcó rumbo a Argelia, para participar en la Conferencia de Países No Alineados.
El mes se cerró con un desfile masivo, organizado por la C.G.T. y la Juventud Peronista, de apoyo al candidato presidencial. Pero antes, el 30, Perón dio a los legisladores justicialistas, en el Congreso, otra de sus clases magistrales. En vísperas de la conferencia de Argelia, se explayó sobre la problemática internacional, y habló también del Frente Justicialista de Liberación Nacional. “Pero nosotros -dijo esa vez- debemos comenzar a pensar en grande. Ese juego de enanos que se ha dado en muchas oportunidades, tenemos que abandonarlo”. Pero Ese juego, lamentablemente, no iba a terminar.
Peron Presidente
El Gobierno convoco nuevamente a elecciones presidenciales para el 23 de septiembre, e inmediatamente se comenzaría a hablar de la formula Perón-Balbín como una posibilidad. Mientras esta idea y la de la creación de un consejo de estado intrigaban y entusiasmaban a muchos argentinos, la realidad los iba desencantando. La designación de vicepresidente recaería sobre la persona señalada por el dedo de alguien que se suponía actuaba en nombre de Perón.
El 18 de agosto, en el Teatro Nacional Cervantes y ante el congreso del Partido Justicialista, Perón ratificó su candidatura y pronunció un importante discurso, por momentos fuertemente doctrinario, al referirse a “qué ideología tiene el Movimiento Peronista”. Definió como primera tarea del futuro gobierno la de “reconstruir al hombre, reconstruirlo económica y moralmente”. Dijo, entre otras cosas, sobre la enfermedad moral de la República: “nos hemos convertido en una factoría de avariciosos y concupiscentes, donde todo es a base de trampa, a base de maniobras, mediante las cuales los intermediarios se quedan con el santo y la limosna...”
El 22 de agosto, en acto realizado en el estadio de Atlanta y convocado por la Juventud Peronista, Mario Firmenich lanzó sus dardos contra la candidatura de Isabelita, quien, ante otras expresiones adversas, declarará un día después: “No tengo motivos para renunciar a mi candidatura”.
¿Cómo no iba a contar con la aprobación de Perón?¿Quién iba a osar plantarse frente a la mujer del conductor? La asamblea aprobó la moción por aclamación. La duración de todo un tramite no fue de mas de veinticinco minutos.
La campaña electoral fue muy liviana, ya que se trataba de una ratificación de lo que todos sabían: Perón seria el nuevo presidente.
De todos modos, el cerro su campaña con un mensaje televisado que fue como una clase de repaso. Abordo todas las necesidades del momento y pidió “cooperación activa y fehaciente” en caso de un triunfo del Frente Justicialista de Liberación.
El FREJULI obtuvo 7.359.252 votos (61.85%); la U.C.R., 2.905.719 (24,42%); y la Alianza Popular Federalista, con Manrique-Martínez Raynomda, 1.450.998 (12,19%).

La vicepresidencia de Isabel

Retomando el tema de la candidatura a vicepresidencia de Isabel, podemos decir que fue un hecho determinante que marco la historia argentina durante una década entera. La ex bailarina había logrado algo que a la idolatrada Evita se le había escurrido entre los dedos.¿Cómo sucedió? ¿Perón deseaba en verdad compartir la formula presidencial con ella? ¿O se trato de un golpe maestro de Isabel y su astuto brujo como creen muchos peronistas?
Perón puede haber decidido que la designación de Isabel era una consecuencia política lógica. Algunos peronistas se oponían a la formula conjunta con Balbín. La izquierda no lo tenia en muy alta estima pues consideraba al líder radical como un representante de los intereses burgueses. Los políticos se daban cuenta de que un arreglo con el significaría la división del boletín político con los radicales luego de la victoria. Eran muy pocos los peronistas que podían disfrutar ante la perspectiva de que el Chino pudiera asumir la presidencia en el caso de la muerte de su conductor, y, a corto plazo, la presencia de Balbín en la formula no tendría efectos fundamentales. Perón había hecho un buen trabajo al alentar especulaciones sobre una candidatura conjunta, al reflotar la idea de la creación de un consejo de estado y, lo que era mas importante, al asegurar la concurrencia de su rival en su gran proyecto para el futuro de la Argentina, pues esto lo anulaba como adversario político. Balbín iba a ser mucho mas útil en su papel de enemigo creíble pero no por ello difícil de derrotar en los comicios. Finalmente, el peronismo había sido siempre un movimiento multifacético que había exigido que Perón mantuviera el equilibrio entre le bando gremial, elementos de la clase media, los empresarios los militares. La elección de un compañero de formula que se identificaba con la clase media podía ser percibida como una inclinación decisiva hacia uno de los sectores. En definitiva, todos iban a poder seguir a un candidato a vicepresidente que pareciera una extensión del propio Perón.
Como la verdad es aún demasiado candente, es virtualmente imposible encontrar dentro del ámbito político argentino alguien que dé una opinión desinteresada respecto a la ascensión de María Estela Martínez de Perón al poder. Cualquiera sea la versión que uno quiera adoptar, Perón no puede quedar desligado de toda la responsabilidad que le cupo. Si lo que quería era que ella fuera su compañera de fórmula, o si simplemente decidió no hacer nada para interferir en su designación, estaba demostrando una indiferencia insensible respecto de la futura supervivencia del peronismo y del destino de la Argentina en el caso de que su muerte se produjera mientras estaba en el ejercicio de la primera magistratura.
Asunción
La tercera presidencia de Juan Perón, iniciada el 12 de octubre, no transcurrió en un lecho de rosas, puesto que a los problemas del país se sumaban los internos de su Movimiento. El gabinete que lo acompañó estaba integrado en su gran mayoría por peronistas y veteranos: Benito Llambí, Jorge Taiana, Alberto Juan Vignes, Angel Federico Robledo, Ricardo Otero y Antonio Benítez. También estaban en él José Ber Gelbard y José López Rega, reclutados en la década de 1970.
Juan Perón según sus hábitos, madrugaba para ir a la Casa Rosada. Creó nuevas secretarías en la Presidencia y ubicó al Dr. Vicente Solano Lima al frente de la Secretaría General. Trabajaba más de lo que su salud le aconsejaba y permitía.
El 7 de noviembre la Cámara de Diputados aprobó la ley de inversores extranjeros y un día después Perón confirmó al Consejo Superior del Movimiento, encabezado por el senador Matiarena. Dos días después, el presidente visitó l base de Puerto Belgrano, donde habló a los altos mandos de la Armada.
El presidente cerró el año con su clase a la C.G.T. (el 27), un discurso a los mandos de las Fuerzas Armadas (también el 27) y un diálogo con los periodistas (el 31). En el curso de este último abordó la cuestión de la reforma constitucional, sobre la que mostró especial prudencia: se negó a opinar si debía hacerse en 1974 ó 1975, y sobre la duración del mandato.
Rucci
Dos días después de las elecciones un crimen político iba a empañar de alguna manera la claridad de la victoria peronista: Jose Ignacio Rucci caería asesinado y la organización de Montoneros, enemigos de la “Burocracia sindical”, se adjudicaría su muerte.
Desde su periódico Cuestionario, Rodolfo Teragno hablo de “la ineficacia del asesinato”, y observo: “Si los matadores de Rucci obraron movidos por una razón ideológica, deberían preguntarse ahora cual fue el rédito obtenido. Y si aun creen que cosecharan los frutos mas adelante, convendría que analizaran que frutos rindieron, en el pasado, otros homicidios. El asesinato de Vandor solo creo un reemplazante: ese mismo Rucci que ahora alguien ha creído necesario matar”.
Arturo Frondizi comenta que, el día del asesinato de Rucci, él recibió una llamada telefónica de Perón. La voz del interlocutor delataba profunda preocupación. “¿Qué puedo hacer respecto de la violencia?” reflexionó. “Podría acabar con ella si me convirtiera en un dictador, pero estoy demasiado viejo para ser un dictador”.
Relaciones exteriores
EL aumento en los precios internacionales de los productos agropecuarios contribuyó a la desaceleración de la inflación pero la crisis mundial de combustibles rápidamente hizo que tales ganancias fueran nulas. Como había sucedido antes, durante la era peronista, la Tercera Posición era una política más fácil de explicar que de aplicar. El único éxito mencionable alcanzado por el conductor fue la concreción de un acuerdo comercial con los cubanos por 1.2 billones de dólares por el cual la Argentina se comprometía a venderles vehículos automotores y otros productos manufacturados en abierto desafío al esfuerzo, de Estados Unidos por mantener el bloqueo económico impuesto sobre la isla.
Se hablaba mucho de la posibilidad de un viaje de Perón a Nueva York con el propósito de pronunciar un discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas y tener un encuentro con el presidente Richard M. Nixon. Pero esta importante ofensiva diplomática nunca progresó más allá de la etapa de planeamiento. Poco después de trasladarse en helicóptero a un portaviones de la marina argentina anclado en alta mar para mantener un breve encuentro con el presidente uruguayo José María Bordaberry, Perón quedó postrado por otra crisis de su salud, la más seria de todas las sufridas hasta la fecha y de la cual salió con vida gracias a su buena suerte.
La gestión Anaya
El nuevo comandante general se caracterizó por su posición “profesionalista”, que era la que el presidente prefería para le momento político que se vivía. En la primera etapa de su gestión , que podríamos caracterizar como de “bajo perfil”, el Ejército se subordinó claramente al ejecutivo, representado por Perón. No hubo aventuras políticas y en la lucha contra la guerrilla, el Ejército siguió dejando la primera fila a la policía y los organismos de seguridad.
El profesionalismo de Anaya tuvo una consecuencia no buscada por el gobierno, el crecimiento de los generales Videla y Viola, que desde la jefatura del estado Mayor ganaron espacio en la opinión de los militares “moderados”, lo que les permitiría alcanzar una posición de importancia en la última etapa constitucional.
La moderación del espacio político ocupado por el Ejército de Anaya, terminaría con la muerte de Perón, en julio. Desde el mismo momento del discurso del comandante ante el féretro del Líder, los militares comenzaron su avance hacia la recuperación del poder político.

El verano del 74

Para el presidente de la República, enero no fue un mes plácido, ni alentador. El 19 el ERP reanudó la ofensiva atacando Azul, provincia de Buenos Aires, al cuartel del Regimiento 10 de Tiradores Blindados, una de las unidades más poderosas del Ejército. La organización procuraba obtener armas para abastecer su futura guerrilla rural, al mismo tiempo que intentaba alcanzar un objetivo político: “provocar a Perón para que se mostrara como un defensor de las Fuerzas Armadas.” (Seoane).
El ataque, llevado a cabo por una fuerza que las distintas fuentes estiman entre ochenta y cien combatientes, no tuvo más éxito que la muerte del jefe de la unidad, coronel Camilo Gay, su esposa y un soldado, y la captura del teniente coronel Jorge Ibarzábal, jefe del Grupo 1 de Artillería Blindada (Fraga). Gay era hijo de un compañero y amigo personal de Perón.
La muerte de Gay, defendiendo la unidad, y sobre todo la de su esposa, contribuyó a presentar a los asaltantes con crueles rasgos frente ala sociedad. No fue mejor la impresión que causó el largo cautiverio - seguido de muerte - de Ibarzábal, especialmente en la oficialidad del arma.
La desaparición de dos guerrilleros, presuntamente capturados y asesinados, no mejoró la imagen del ERP. Este se automarginaba y, al mismo tiempo, dejaba a la intemperie a sus posibles aliados frente a la previsible represión.

Dificultades económicas

Desde enero de 1974 comenzaron a notarse dificultades económicas por la falta de flexibilidad del Plan Gelbard. Taccone piensa que existió una “excesiva concentración de poder en torno de la C.G.E.; y que si a eso se agrega que “detrás estaba el poder de Perón, ¡y qué poder!, se comprende que Gelbard tuviera un poder muy grande. No hizo apertura, no hizo participación, ni con el sector empresario ni con el sector obrero.” (conversaciones con Juan J. Taccone). Para el ex dirigente de Luz y Fuerza, en setiembre de 1974 debió haber empezado a flexibilizarse la política de precios”.
Desde los principios de 1974 se producían crecientes violaciones a la política de precios máximos y se concedían excepciones que autorizaban a aumentar algunos precios. Entre enero y marzo, pese al slogan de “inflación cero”, hubo un tres por ciento de alza del costo de la vida. Esto llevaría al presidente a dirigirse al pueblo en la mañana del 12 de junio. En el mensaje se refirió “la escasez y el mercado negro. Siempre que la economía está creciendo y se mejoran los ingresos del pueblo -como sucede desde que nos hicimos cargo del poder- hay escasez de productos y aparece el mercado negro. Una situación que subsistirá hasta que la producción se ponga a tono con el aumento de la demanda. Por otra parte, el gobierno ha fijado los precios. Así que, cuando se cobra demás de los precios fijados, el que compra debe ser el encargado de hacerlos cumplir, ya que el gobierno no puede estar cuidando el bolsillo de los zonzos que hacen el juego a los especuladores”. Esa tarde, ante una concentración de apoyo que respondía a su mensaje matutino, el general se despedía de su pueblo. Su muerte, ocurrida el 1° de julio, haría imposible saber si existían chances de retomar el buen camino del plan.
Aquél primero de mayo
El 1° de mayo de 1974 recuerda un episodio culminante de la “interna peronista” sin resolución. Pese al pedido formulado por el presidente unos días antes a los grupos juveniles, en plaza de Mayo se desvanecería toda posibilidad de conciliación entre la tendencia y lo que la revista Militancia llamó “el discreto encanto de la burguesía”, que incluía a Juan Perón.
Éste en su exposición ante las Cámaras del Congreso definió los muchos significados que tenía el concepto de liberación: en lo político, económico, socio cultural, recursos y ecología, científico tecnológico e institucional. Pero sobre todo, formuló un anuncio que para él revestía singular trascendencia y alto significado estratégico: “como presidente de los argentinos -dijo- propondré un Modelo a la consideración del país, humilde trabajo, fruto de tres décadas de experiencia en el pensamiento y en la acción”. Y adelantó, además, la creación del Consejo para el Proyecto Nacional.
Lo ocurrido en la asamblea legislativa resultó momentáneamente oscurecido por lo que luego sucedió en la Plaza de Mayo. Grupos de montoneros gritaban estribillos tales como: “qué pasa, qué pasa, qué pasa, general: /´tá lleno de gorilas el gobierno popular”; “Rucci traidor, saludos a Vandor”. La respuesta de Perón fue una reivindicación de los dirigentes gremiales asesinados, y fustigó con extrema dureza a los “imberbes, traidores, estúpidos, mercenarios”. Los aludidos se retiraron de la plaza.
Sin duda, quien había pensado que era capaz de conducir todo esa tarde se convenció de lo contrario y de que su empresa perdía un costado, dentro de una síntesis imposible. Por debajo de la claridad del conductor, que trató de encauzar al río desbordado, y de la comprensión de su “viejo adversario” Balbín, fuerzas dinámicas, desatadas en la segunda mitad de la década del sesenta, alimentarían el andar de minorías apuradas y darían caldo propicio a los aparatos imperialistas, y a su expertos.

La enfermedad y muerte de Perón

A pesar de los datos precisos sobre la salud del presidente, es sorprendente que no se haya hecho casi nada para limitar sus actividades y para protegerlo de la fatiga y de los elementos. En una entrevista informal mantenida por el Dr. Cossio en el mes de enero de 1974 y publicado a fines de 1976, el médico deploró la visita realizada por el presidente al porta aviones que había obligado al primer magistrado a trepar escaleras de metal empinadas a pesar de sus 78 años de edad y a soportar el azote de vientos de casi 100 km por hora.
Una combinación de factores se dieron cita para impedir la adopción de medidas que hubieran podido prolongar la vida de Perón. Sus simpatizantes caían en la tentación de ponerlo a la misma altura que otros estadistas de edad avanzada, como Mao, Franco y De Gaulle, y por consiguiente llegaban a la conclusión un poco simplista de que si esos hombres podían gobernar, también podía Perón. La crisis política que le había permitido volver a ejercer la presidencia requería de su constante y exhaustiva atención y del ejercicio de un liderazgo que solamente él poseía, sobre todo en asuntos relacionados con la seguridad interna, la unidad del movimiento peronista y la implementación de la política económica. El estilo que siempre había utilizado para gobernar incluía un rechazo absoluto a toda forma de delegación de poder e implicaba nunca decir que no. La vejez lo había privado de la fuerza de voluntad necesaria para imponer un límite racional al uso de su tiempo.
Perón no tenía ningún prejuicio en encomendar cometidos especiales a López Rega, quien siguió viviendo con Perón e Isabel y se ocupaba de observar al conductor con una vigilancia incesante. El brujo estaba convencido de que él estaba mejor capacitado que cualquiera de los médicos para decidir que le convenía más a Perón.
En lo que respecta a Perón, ¿deploraba él los actos del brujo? Los patrones de comportamiento que lo habían guiado durante toda su vida sugieren que la única explicación correcta es que no le importaba nada de lo que hiciera su secretario. La única evidencia palpable del descontento del presidente está contenida en una carta enviada a Jorge Antonio el 19 de octubre de 1973: “López Rega, enloquecido, me crea toda clase de problemas, así le irá”.
El 28 de junio, los doctores Pedro Cossio y Jorge Taiana recomendaron “reposo absoluto” al presidente. Ese día llegó de vuelta al país la Sra. De Perón, y la gran paritaria nacional aprobó el aguinaldo prometido por Perón. Además la guerrilla copaba el pueblo de Bartolomé Bavio, en el partido bonaerense de Magdalena.
Cuando a las 11:50 del sábado 29 de junio se realizó en Olivos la delegación de mando ante el deterioro de la salud de Juan Perón, los militares que se habían replegado un año y medio antes -políticamente derrotados-, respiraron más fuerte y empezaron a sacar pecho. Casi tres horas después, la vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Isabel Perón, dio a conocer su mensaje de que se hacía cargo: “asumo esta extraordinaria responsabilidad” le dijo al país, como trepada a un vagón de curso incierto.
El 1° de julio Juan Perón bebió un poco de té y mantuvo una vivaz conversación con su mujer. López Rega y Gelbard lo visitaron brevemente. A las 10 de la mañana, Isabel convocó a una reunión de gabinete en el comedor de la residencia de Olivos. Afuera el clima producía el milagro de un magnífico “día peronista”.
De repente, el sonido de gritos y de puertas cerradas bruscamente interrumpió el cónclave ministerial. Una sirvienta bajó corriendo las escaleras y llamó a Taiana: “Doctor, ...suba enseguida, que el general se ha descompuesto”. Taiana subió al dormitorio de Perón y se lo encontró sentado en la cama. “Me voy”, le dijo a su médico, mientras el cuerpo entero se convulsionaba y de inmediato perdía el sentido. Eran casi las 10:30 de la mañana.
Le tocó a Isabel dar la mala nueva al país. A penas pasada las dos de la tarde, sentada frente a una mesa con todos los miembros del gabinete de pie a sus espaldas, grabó un video del anuncio final. Con una voz preñada de emoción, la presidenta lamentó el fallecimiento de un “verdadero apóstol de la paz y la no violencia”.
Al terminar el velorio, el ataúd fue sellado y puesto en un coche fúnebre que lo trasladó lentamente hasta Olivos. La cripta de una pequeña capilla ubicada en los terrenos de la residencia serviría como el lugar de descanso eterno del Teniente General.

Presidencia de Isabel

Asunción:

La misma tarde del 1° de julio, a las 14, Isabel Perón asumió el cargo presidencial constitucional. Los militares replegados comenzaron a frotarse las manos porque, sin ser genios, calculaban que el conflicto planteado en la sociedad argentina, y los ingredientes externos, iban a acelerar la crisis de poder en el frente peronista erosionado. El ejército de Lanusse había perdido su batalla política en 1972, pero no se había resignado porque, además, tenía a su favor el viento “occidental” pentagonista, esto en un mundo todavía sometido a la dialéctica Este-Oeste, válida más que nada para el sur y la periferia.
El 14 de Agosto asumieron los nuevos ministros: en Cultura y Educación, Oscar Ivanissevich; en Defensa, Adolfo Mario Savino, y en Interior, Alberto Rocamora. En la Secretaría de Prensa, José María Villone reemplazó a Emilio Abras.
Asesinatos, intervenciones y la debilidad de Isabel:
Agosto de 1974 llegó así con una carga gravosa y el país iba a vivir el primero de los cuatro momentos más críticos antes del desenlace de marzo de 1976. La denominada Alianza Anticomunista Argentina (A.A.A.) efectuaría una serie de asesinatos, especialmente en La Plata (de Luis Macor, Horacio Irineo Chaves, Carlos Pierini y otros). Por su parte, el E.R.P. no se quedaría atrás: el 11 atacó la fábrica militar de explosivos de Villa María (Córdoba) y el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportadora de Catamarca.
Otra de las víctimas fue el doctor Silvio Frondizi, muerto por con una bomba el día 30. Por un lado, la guerrilla, y por otro, la activa organización de las A.A.A., no cesarían en sus labores de sangre y violencia. Ya por entonces las Fuerzas Armadas había decidido operar “por izquierda”, y una maniobra de pinzas encerraría y aislaría cada vez más al gobierno.
El 31 fue asesinado el diputado Rodolfo Ortega Peña, que fuera defensor de detenidos políticos durante el gobierno de Lanusse. Junto con Eduardo Duhalde había realizado una importante labor historiográfica y dirigían el periódico Militancia, que expresaba le pensamiento del Peronismo de Base.
El 20 de septiembre el escenario de la Plaza de Mayo fue ocupado por la C.G.T. para agradecer a la presidente la Ley de Contratos de Trabajo. Ese mismo día, fue secuestrado y asesinado en barracas el viejo militante Julio Tomás Troxler por uno d elos grupos de tarea que se cubría con la sigla A.A.A. Seis días después, Isabel Perón pronunció un discurso en el que manifestó que la muerte de militares estaba dirigida a la provocación de un golpe.
El 7 de octubre el gobierno dispuso la intervención federal de Santa Cruz. El día 8 la presidenta jugó una de sus últimas cartas para salir del aislamiento al que estaba siendo llevada: se reunió con dirigentes políticos y presidió una mesa pluripartidista, tlevisada, en la que Ricardo Balbín se refirió a los “microclimas” que la rodeaban. Entre esta fecha y la última semana de junio de 1975, el proceso iba a mostrar crecientes signos de deterioro. Como diría Balbín, la situación se estaba “desencuadernando”.
Nuevos secuestros, asesinatos, copamientos de estaciones, el robo del ataúd con los restos de Aramburu, la muerte del doctor Jordán Bruno Genta , entre otras, se suceden tras terminar octubre.
A principios de 1975 se informó que el costo de vida, en los últimos doce meses, había aumentado un 40,1%.
Bajo rumores de golpe, a fines de febrero, la C.G.T. y las 62 se pronunciaron críticamente sobre la política económica y pidieron más participación en el gobierno., en momentos en que los dos únicos centros de poder reales eran las organizaciones sindicales y las Fuerzas Armadas.
Los atentados, secuestros ya menazas continúan. Las activas A.A.A. se ocupan de figuras del cine y del teatro. El 18 de mayo de 1975 cae asesinado Jorge Money, un periodista de La Opinión. El ministro Rocamora manifiesta que se ocupará de las operaciones de las A.A.A. Una estadística no oficial consigna que, desde el 1° de julio de 1974, la violencia política se cobró 433 víctimas.
A partir del día 11 rodaron las cabezas de los ministros López Rega, Adolfo Mario Savino, Alberto Rocamora y, días después, Celestino Rodrigo. Fueron nombrados Antonio J. Benítez (en Interior), Ernersto Corvalán Nanclares (en Justicia), y Jorge garrido (en Defensa). A López Rega lo iba a reemplazar Rodolfo A. Roballos el día 21. Dos días antes, el ex ministro de Bienestar Social fue “embarcado”, rumbo a Río de Janeiro y Madrid. EL 22 asumió el nuevo ministro de economía, Pedro José Bonanni, y un día después Raúl A. Lastiri debió dejar la presidencia de la Cámara de Diputados.
Isabel ante todo esto proyectaba una imagen de indefensión tal que quedaban confirmadas las peores sospechas de quienes se habían sobresaltado cuando su marido incluyó su nombre en la fórmula. La triste verdad es que Perón no había hecho nada para prepararla para el cargo que ahora ejercía. Dependía de López Rega para todo y las bufonadas de éste no iban a ayudar, precisamente, a la consolidación de la imagen pública del nuevo régimen. En el mes de agosto, un periódico de tendencia izquierdita publicó una foto que lo mostraba participando en una sesión realizada por una secta espiritista en Porto Alegre.
La más sorprendente de todas las historias de Isabel/López Rega dice que un asistente militar de la señora lo encontró abofeteándola y amenazándola con pegarle un tiro.
Economía:
La muerte de Perón dejó a Gelbard vacío del poderoso apoyo que lo sostenía. Desapareció el líder, el poder de arbitraje del Estado quedaba reducido a su mínima expresión, y emergieron, tanto la disconformidad de los sectores empresarios que habían aceptado el pacto a regañadientes, como la de los sindicatos que había tendio una participación pasiva. El tema político comenzó a influir en la disputa económica y el sindicalismo empezó a buscar aliados para desplazar a Gelbard. A su vez la propia dirigencia de la C.G.E. cometía un error fatal al permitir el ingreso de la U.I.A. a su entidad.
Para completar el panorama, la crisis mundial producida por la multiplicación del precio del petróleo afectaría gravemente a nuestra economía. Es cierto que el autoabastecimiento alcanzaba un noventa por ciento de la demanda, y que importábamos apenas por 200 millones de dólares, pero el incremento general de precios alcanzó a otros insumos que no podíamos dejar de importar. Asimismo, el Mercado Común Europeo restringió sus importaciones de alimentos, prohibiendo los embarques de carne argentina y produciendo la caída de los precios de los cereales, todo ello antes de que los nuevos mercados ganaderos en Europa Oriental comenzaran a absorber la producción.
Sumados todos estos factores a la existencia de vencimientos importantes de la deuda externa, el fracaso del mito de la “inflación cero” y a la lucha de sectores políticos, no es de extrañar que la C.G.T., al retirar su apoyo a la Ley Agraria, terminara de desestabilizar al ministro de Economía, provocando su renuncia.
La solución, por el momento, fue una componenda coyuntural. El sector lopezreguista se había librado de Gelbard, pero no estaba en fuerza para imponer un hombre propio, de modo que fue designado Alfredo Gómez Morales, a modo de “peronización” de la conducción económica.
Entre sus primera medidas estuvo el abandono de los mercados del Este y la adopción de recetas “ortodoxas” que encarecieron el dinero y los costos financieros.
Pese a los controles, el mercado negro siguió funcionando y, al mismo tiempo que violaba la política de precios, facilitaba la creación de “una gran cantidad de dinero, producto de la especulación que no pagaba impuestos ni era registrado, situación que había de tener graves consecuencias en 1974. Lo más probable era que esos fondos se convirtieran en activos financieros que no exigían la identificación legal del inversor, (entre otros) dólares del mercado negro.”(Guido Di Tella, Perón-Perón, 1973-1976)
El dólar bajo, al reducida producción rural y el abandono de los mercados del Este llevaron a una balanza comercial negativa de 135 millones para el primer trimestre de 1975. EL ahogo obligó a Gómez Morales a plantearse la posibilidad de negociar con el F.M.I., lo que implicaba abandonar hasta la retórica d e1973.
Ante la evidencia de su debilidad política, que lo llevaría al fracaso, el ministro de Economía renunció el 29 de mayo. Lo reemplazaría un hombre del riñón de López Rega: Celestino Rodrigo.
El “Rodrigazo”:
Sin un poder político en condiciones de conducir, la concertación se hacía imposible. Desde principios de 1975 se afirma la tendencia de que cada sector trate de obtener ventajas a costa de los demás.
Gómez Morales había concedido un aumento general de salarios del 15% en diciembre y devaluado a la moneda un 50% en enero. En febrero, Isabel concedió otro aumento de $400.- y en el mismo mes se convocaron las paritarias, sin tope salarial alguno.
Al hacerse cargo Rodrigo, la inflación acumulada desde principio de año llegaba al 80,5%, y los conflictos laborales estallaban por todas partes, habiéndose acordado en principio un aumento del 38% a establecerse en la paritarias.
El nuevo ministro legaba acompañado en la secretaría de Programación y Coordinación Económica por Ricardo Zinn, un técnico liberal totalmente ajeno al peronismo, formado en el ambiente financiero privado, que sería el principal elaborador del plan que llevaría el nombre del ministro. Rodrigo y Zinn -y el gobierno, ahora hegemonizado por López Rega- se proponían “liberar los precios, devaluar la tasa cambiaria hasta llevarla a un nivel `realista' muy devaluado, mejorar los precios agropecuarios, estimular la inversión privada, llevar los precios de los servicios y los bienes públicos, disminuir el déficit fiscal, mantener bajos los salarios y , finalmente, doblegar el poder de los sindicatos.” (Di Tella). Pretendían alcanzar tales objetivos por un tratamiento de “shock”, pero curiosamente intentaron ponerlo en funcionamiento en momentos en que los gremios discutían sus paritarias.
Rodrigo produjo una devaluación de la moneda del 100%, llevando el dólar a $30, después de haber estado en $10 en febrero, aumentó las tarifas públicas entre un 100 y un 200 por ciento y pretendió mantener en el 38% hablado el aumento de los salarios. Ante el rechazo sindical, el gobierno ofreció un 45%, que también fue rechazado, y terminó por dejar nuevamente sin topes las paritarias. Esto permitió que los aumentos fueran de un 60% para los gremios más débiles y alcanzara hasta un 200% en los más poderosos, con lo que el plan se derrumbaba.
Se anuncia que habrá un aumento general del 50%, al que se agregarán un 15% en agosto y otro 15% en octubre, tras lo cual Rodrigo anunció por televisión su política de shock.
La reacción fue generalizada. EL ministro de Trabajo, Otero, hombre de la U.O.M., presentó su renuncia, en el Congreso se inician maniobras contrarias a la política del Ejecutivo, que culminarán con la elección de Italo Luder para llenar la vacante de presidente provisional del Senado, postergando a Lastiri de su condición de vicepresidente de hecho. Miguel y Herrera, de regreso de Ginebra, se pusieron a la cabeza de la protesta y la C.G.T. convocó un paro general los días 7 y 8 de julio.
Antes de cumplirse las 48 horas de huelga, el gobierno cede. Los convenios serán confirmados y tanto Rodrigo como López Rega se verán obligados a renunciar al poco tiempo.
Caída:
López Rega se había convertido en el hombre más poderoso y más temido de la República Argentina. La gente lo observaba con la misma fascinada parálisis con que el conejo contempla a la serpiente pitón. La sospecha de que los grupos parapoliciales obedecían a sus órdenes aumentaba día a día. Solamente en el mes de mayo de 1975 hubo 29 crímenes atribuidos a la Triple A. Abogados, sacerdotes, obreros, periodistas, estudiantes y profesores se convertían en los blancos señalados para la extinción. EL gobierno no hacía ningún esfuerzo por detener la carnicería.
A pesar de todo ello, los manifestantes reunidos en la plaza el 27 de junio lo insultaron y se rieron de él y el ministro no pudo responderles. EL aura de omnipotencia que lo circundaba, de repente se desvaneció y sus enemigos se envalentonaron. Los políticos empezaron a pedir su renuncia. Los diarios comenzaron a publicar referencias desdorosas hacia él. Heriberto Kahn escribió un artículo en La Opinión informando que el ejército lo había acusado de organizar la Triple A, citando hechos que apoyaban esta denuncia.
López Rega había llegado al borde del abismo. Las fuerzas armadas exigieron su desplazamiento e Isabel no tuvo otra alternativa que acceder. El 20 de julio, luego de haber sido designado “embajador extraordinario” -sin destino específico- por la presidenta, voló con destino a Río de Janeiro, luego prosiguió hacia Madrid y, muy poco tiempo después, desapareció de la faz de la tierra.
La eliminación de López Rega no redundó en ninguna mejora perceptible en la economía o la seguridad interna del país. La presidenta, cuya tenacidad estaba a la altura de su incompetencia, se negaba a dejar su cargo. El slogan “Isabel es Perón”, acuñado en un esfuerzo por darle mayor autoridad, se había vuelto en contra de cualquier movimiento organizado por los peronistas para reemplazarla.
Durante muchos meses, los rumores de que se estaría gestando un levantamiento militar habían dominado la conversación. No había duda alguna de que las fuerzas armadas iban a intervenir; lo que no se sabía era cuándo lo harían. Sin embargo, las tropas seguían en sus cuarteles. Los generales jugaban con el tiempo, aparentemente con la esperanza de que las cosas llegaran a tales extremos que, después de que los peronistas quedaran desacreditados para siempre, el país entero los reclamaría como los salvadores de la patria.
La hora de las espadas llegó poco después de la medianoche del 23 de marzo de 1976. Un helicóptero que, en esos momentos trasladaba a Isabel desde la Casa Rosada a la residencia de Olivos, sufrió “desperfectos técnicos” y se dirigió a la zona militar del aeropuerto metropolitano. Al aterrizar, soldados armados abordaron la máquina, tomaron a la presidenta en custodia y la pusieron a bordo de un avión de la fuerza aérea que la llevaría hacia la región de los lagos del sur, donde sería puesta bajo arresto domiciliario en la lujosa residencia de descanso del gobierno provincial de Neuquén.
Una junta militar se hizo cargo del gobierno y designo a uno de sus miembros como presidente. El nuevo régimen, a partir de ese momento, pondría todos sus esfuerzos en exterminar la amenaza de la subversión y curar los males de la economía. S iniciabas el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”.

CONCLUSIÓN

De la presidencia de Cámpora pudimos concluir que solamente asumió gracias al apoyo que recibió de Perón. Esto se verifica con el dicho “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, pero finalmente se demostró que no era tan cierto este dicho, ya que Perón, al notar el descontento social se alejo de Cámpora y le quito su apoyo, para no verse involucrado y que se crease una mala imagen suya.
Lastiri fue el puente para la llegada de Perón al gobierno; en su primer discurso anunció al pueblo la pronta convocatoria a elecciones, en las que se presentaría Balbín- De la Rua, contra Perón - Perón.
El nuevo presidente asumiría en un momento de crisis a la que no podía enfrentar por su vejez, y que según sus palabras necesitaba de un dictador para poder controlarla, esto nos demuestra que Perón era consiente de que sus habilidades no eran las mismas que hacia 20 años atrás.
El trato de manejar al país como en sus antiguas presidencias, llevando, por ej. en tema de política exterior con una posición de terceros no alineados, y en economía un fuerte nacionalismo. La crisis de todos modos lo avasallo y su salud no pudo contener las largas horas de trabajo a las que se sometía.
La presidencia de Isabel comprobó las dudas que todos tenían te ella como presidenta, y fue un grave error de Perón no haberla preparado para ello. De todos modos no la podemos juzgar porque era solamente una mujer como cualquiera de nosotros que no desconocía el mundo de la política, se vio fácilmente sometida a Lopez Rega.
El como vimos, la maltrato psicológica y físicamente, por lo que logró ser un “caudillo” de la mafia que llevaba a cabo secuestros y asesinatos sin pudor.
Bibliografía consultada:
“Desde Perón hasta Onganía”, Bustos Fierro Raúl, Buenos Aires, 1969
“Política y cultura popular: La argentina peronista, 1946-1955”, Ciria, Alberto, Buenos Aires, 1983
“Perón - Perón, 1973-1976”, Di Tella, Guido, Buenos Aires, 1986
“La caída de Perón (de junio a septiembre de 1955)” Julio Godio, Buenos Aires, 1973
“De Perón a Lanusse, 1943-1973” Félix Luna, Buenas Aires, 1974
“Cámpora, Perón, Isabel” Horacio Maceyra, Buenos Aires, 1983
“Historia Argentina, Tº 17” Homenaje a José María Rosa.
“Perón” Joseph Page
“Enciclopedia Visual del Siglo”, Videos Nº 10, 11 y 12. Ed. Clarín.
“Enciclopedia Encarta 99” Microsoft.

martes, 28 de julio de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

sábado, 25 de julio de 2009

jueves, 23 de julio de 2009

26 de julio de 1952, muere nuestra jefa espiritual

Era el 26 de julio de 1952, a las 20 y 23 horas, cuando el Doctor Taquini miró a Perón diciendo: "No hay pulso". A las 21 y 36 horas el locutor J. Furnot leyó por la cadena de radiodifusión la terrible noticia: "Cumple la Secretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación. Los restos de la Señora Eva Perón serán conducidos mañana, al Ministerio de Trabajo Previsión, donde se instalará la capilla ardiente...".Así fue el final de la mujer más grande en la historia argentina hasta nuestros días, tanto en lo político como en la lucha por la igualdad y dignidad social, a tal punto que hasta en sus últimas horas trabajó sin parar por el bienestar del pueblo argentino y en especial por los “grasitas”, sus amados “descamisados”.Con su trabajo y dedicación, Evita se ganó el reconocimiento de las mujeres, convirtiéndose en su portavoz. El 6 de mayo de 1944, había sido elegida presidente de la Agrupación Radial Argentina, entidad de propósitos solidarios y gremiales de la que fue fundadora en 1943. El 23 de septiembre de 1946, en medio de un gigantesco acto cívico en Plaza de Mayo, se promulgó la ley que impulsaría el sufragio femenino.A partir de esta Ley el 14 de septiembre de 1947 el Consejo Superior del Partido Peronista resolvió modificar sus reglamentos de afiliación, lo cual permitió la formación del partido peronista femenino.Por primera vez en la historia del país la esposa de un candidato lo acompañaba. Estaba junto a él en los actos, tenía contacto directo con la gente. Se perfilaba otra mujer, Eva entraba decididamente en la política. El 18 de febrero de 1946 dio un paso más, se celebró un mitin de las mujeres obreras en el Luna Park para proclamar su adhesión a la fórmula laborista. Pocos meses después sería aclamada.A partir del 24 de septiembre, ocupó el despacho de Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Eva se concebía a sí misma como "el puente" que acercaba a Perón con su gente. Comenzaba a trabajar por la mañana en la Residencia, se trasladaba luego a la Secretaría, donde recibía a los humildes y a los gremios. Si las entrevistas eran interrumpidas para cumplir con la asistencia a alguna recepción, homenaje, visita o acto protocolar, la gente se quedaba esperando su regreso. Ella volvía y no partía hasta que todos hubieran sido atendidos. Cuando, ya enferma, se le aconsejaba aminorar su ritmo de trabajo, la respuesta era invariablemente la misma "No tengo tiempo, tengo mucho que hacer".Esta es parte de la obra que dejó Eva Perón al pueblo argentino:

- Implementó un plan de turismo infantil, partiendo el primer contingente de hijos de obreros el 6 de enero de 1947 hacia las sierras de Córdoba; gestionó y entregó subsidios para coadyuvar en la construcción de policlínicos destinados a obreros curtidores, textiles y del vidrio; distribuyó subsidios otorgados por las autoridades estatales (gracias a su mediación) a más de 500 familias sin recursos; distribuyó ropa, víveres y enseres entre familias necesitadas. Desde un comienzo encaró la "ayuda social directa": un trabajo, una medicina, una vivienda. Esta instancia continuaría a lo largo de todos sus años de acción.- La obra social que Evita había comenzado en 1946 fue adquiriendo cada vez mayor extensión y envergadura. La llamada entonces Cruzada de Ayuda Social concretaba su tarea en barrios de viviendas económicas; inauguración de Hogares de Tránsito y comedores escolares; donación de instrumental a hospitales; mediación para la concreción de obras fundamentales de salubridad y saneamiento en barriadas humildes; entrega de artículos de primera necesidad a familias necesitadas y distribución de juguetes a niños humildes, sobre todo para las fiestas de Navidad y Reyes, y provisión de trabajo a desocupados. Los fondos y las especies provenían de donaciones, fundamentalmente de los sindicatos. Asimismo, la Ayuda Social disponía de los fondos de la cuenta Ministerio de Hacienda (Obras de Ayuda Social), destinados a la adquisición de ropa, calzado, artículos alimenticios, farmacia y droguería, excluidos los sueldos y jornales.- La Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón se constituyó el 19 de junio de 1948 y obtuvo su personería jurídica el 8 de julio de ese año. A partir del 25 de septiembre de 1950 pasó a llamarse "Fundación Eva Perón".- Proclamó y defendió los Derechos de la Ancianidad, para que fueran incorporados a la legislación y a la práctica institucional de la Nación. Fue incluida en la Constitución Nacional de 1949. La Fundación construyó Hogares de Ancianos y obtuvo la sanción de una ley que otorgaba pensiones a los mayores de 60 años sin amparo.- Además, la Fundación concretó un plan de construcción de mil escuelas en el país, como así también escuelas agrícolas, escuelas talleres y jardines de infantes y maternales. La Ciudad infantil Amanda Allen y la Ciudad Estudiantil formaron parte del plan de acción educacional. La primera estaba destinada a niños de dos a siete años, huérfanos o niños que no podían ser atendidos por sus padres y, la segunda, a residencia de estudiantes del interior del país sin familia en Buenos Aires.- Implementó el Plan de Turismo Infantil, que permitió a muchos niños conocer el país, ignorado por ellos hasta entonces. Las colonias de vacaciones completaban el espectro. Los campeonatos infantiles y juveniles, que habían comenzado siendo de fútbol y terminaron incluyendo muchos otros deportes, fueron la ocasión para la revisación médica de más de 300 mil niños. El Hospital de Lactantes y Epidemiología Infantil y la Clínica de Recuperación Infantil de Terma de Reyes fueron concreciones de la Fundación en el ámbito de la salud infantil. La problemática del alojamiento transitorio de las mujeres fue encarada mediante la construcción y el mantenimiento de tres Hogares de Tránsito en Capital Federal, que hallaron su réplica en el interior.- En materia de salud, la Fundación construyó cuatro Policlínicos en Buenos Aires: el de Ezeiza y los de Avellaneda, Lanús y San Martín, así como también otros en el interior del país. Amén de ello, la Fundación proveyó de modernos equipamientos a otras unidades hospitalarias. El Tren Sanitario Eva Perón, dotado de la más moderna aparatología, cumplía con la tarea de relevamiento y protección de la salud de las poblaciones más alejadas de los centros vitales. En septiembre de 1950 se inauguró la Escuela de Enfermeras, una de las obras más queridas de Evita, prestando sus egresadas servicio tanto en el país como en el exterior.- En cuestiones habitacionales, la Fundación emprendió la construcción de viviendas para obreros, como el barrio Presidente Perón y la Ciudad Evita, proporcionando vivienda propia a 25 mil familias.- La Fundación sumó su solidaridad con los países extranjeros que estaban en situaciones de catástrofe o necesidad como Ecuador, España, Italia, Israel, Francia, Japón, Perú y Bolivia, entre otros, dan testimonio de ello.La acción quedó interrumpida por su muerte, que a los 33 años convirtió a Evita en la “Madre Espiritual de la Nación”, en la “Abanderada de los Humildes”, la gran luchadora del Movimiento Nacional Justicialista, por una “Patria Justa, Libre y Soberana”.

Evita es una mujer irreemplazable de la vida política y social de nuestro país hasta nuestros días; es la mujer que superó todos los tiempos.

Fundación del Partido Peronista Femenino
















El 26 de julio de 1949 en el Teatro Cervantes se celebró la primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista Femenino en donde Eva Duarte de Perón proclamó la creación del Movimiento Peronista Femenino que se presentaría en las Unidades Básicas, donde no solo se impartiría capacitación política sino también clases de alfabetización, de corte y confección, danzas regionales, arte culinario, asistencia médica, jurídica y enfermería. Allí nació el Partido Peronista Femenino (PPF), cuyo principio fundamental era la unidad en torno a la doctrina y la persona de Perón.Eva fue elegida Presidenta del PPF, con plenos poderes de organización. Las unidades básicas del Partido Peronista Femenino desarrollaron, a la par de la tarea de adoctrinamiento (fueron bastiones en la campaña presidencial de 1951), tareas de acción social.En su discurso inaugural Evita señaló que las mujeres formaban parte de los sectores que habían estado hasta ese momento excluidos, "sufriendo las mismas negaciones e injusticias que caían sobre ese pueblo y sumado a ellas, la suprema injusticia de no tener derecho a elegir ni ser elegidas como si ella que era la garantía del hogar y de la vida y de la educación de sus hijos desde la cuna hasta la madurez, resultara un peso muerto para el perfeccionamiento político de la colectividad".La primera tarea que se propuso realizar en dicha Asamblea fue saber cuántas mujeres peronistas existían en el país, “cuántas somos y dónde estamos”. Eva se abocó a realizar un censo nacional de mujeres peronistas, para lo cual escogió personalmente a 23 responsables de la organización y puesta en marcha del partido. Las buscó jóvenes, sin experiencia política anterior, sumamente activas y de reconocida afinidad con el peronismo.Estas delegadas tuvieron la función específica de levantar el censo de las mujeres peronistas en todas las provincias y territorios nacionales. Como su tarea era primeramente censar, se las llama censistas. Recorrieron el país entero censando y abriendo unidades básicas exclusivas para las mujeres.Eva sostuvo que “las delegadas son verdaderas misioneras de la doctrina peronista en la acción y en la prédica, y las mujeres que colaboren con ellas con desinterés, perseverancia y lealtad seránlas futuras dirigentes del movimiento en cada distrito.”Por otro lado agregó: ”…Todas muy jóvenes. Yo las había conocido como colaboradoras mías infatigables en la ayuda social, como fervientes peronistas de todas las horas, como fanáticas de la causa de Perón. Tenía que exigirles grandes sacrificios: abandonar el hogar, el trabajo, dejar prácticamente una vida para empezar otra distinta, intensa y dura. Para eso necesitaba mujeres así, infatigables, fervientes, fanáticas... esa empresa requería mujeres intrépidas dispuestas a trabajar día y noche.”El contacto casa por casa funcionaba como una invitación a las vecinas a afiliarse al partido y a convocarlas a la unidad básica previamente instalada en el barrio. Esta tarea de recorrer las calles, dialogar con personas desconocidas, amén de encontrarse en ciudades o pueblos que noeran los propios, y que en alguna circunstancia podían mostrarse hostiles, constituyó una actividad novedosa que obviamente significó trascender el ámbito hogareño para volcarse al público.Las censistas se encontraron con dos dificultades casi constantes en las mujeres reacias a participar: el miedo de muchas a lo desconocido y la oposición de los maridos a que sus mujeres actuaran en política.El ingreso a los cargos jerárquicos del partido se dio con mujeres que provenían de una actividad laboral desarrollada en otras áreas del peronismo, especial y privilegiadamente aquellas que estaban trabajando en la Fundación y que tenían una relación cercana con Eva Perón, las que pasaron a ocupar distintos niveles de responsabilidad.En un primer momento la organización interna de las dos ramas del partido fue coincidente, por lo que se indicó a las delegadas que leyesen minuciosamente el “Manual del Peronista” como guía para el trabajo. Esto cambiará con el correr de los meses adoptando el Partido Peronista Femenino una organización y actividad diferentes a las de la rama masculina.En julio de 1951 se integró la Comisión Nacional del Partido Peronista Femenino. La presidía Eva Perón y estaba compuesta por: María Rosa Calviño de Gómez en la secretaría de organización, Dora Gaeta Iturbe en la secretaría de prensa, Juana Larraun como tesorera y Agueda de Barro, Amparo López de Ochoa y Delia Parodi, vocales.La política partidaria se intensificó en el año 1951 a raíz de la campaña electoral, que tendría por primera vez a las mujeres como votantes.Eva mantenía con sus mujeres una relación prácticamente maternal, con una atención muy especial hacia cada una de ellas. Ana Macri cuenta con lágrimas en los ojos: ”nos cuidaba como una madre a su hija de 15 años”. La misma Eva lo destaca diciendo “quiero ser para las mujeres peronistas como una madre, como una hermana que trata de comprenderlas, de ayudarlas y de hacer que se entiendan y ayuden entre ustedes mismas.”

Actualicemos nuestra Doctrina

miércoles, 22 de julio de 2009

martes, 21 de julio de 2009

Trasvasamiento generacional


Puerta de Hierro Reportaje a PerónDesde Madrid, el enviado especial de Primera Plana, Pedro Olgo Ochoa, despachó este reportaje exclusivo a Juan Domingo Perón, realizado en Puerta de Hierro el 25 de mayo pasado. En una hora y media de conversación, el conductor justicialista abordó temas de candente interés nacional: Frente Cívico de Liberación Nacional, elecciones, torturas, reforma constitucional, su candidatura a la Presidencia de la Nación. Del "tete a tete" se desprenden las claves para interpretar la conducta del Jefe del Movimiento Peronista en la actual encrucijada política argentina.


¿Cuáles son los alcances que tiene el Frente Cívico de Liberación Nacional y los resultados que de él se esperan?- Los resultados que se intentan obtener con el Frente Cívico de Liberación están en su propio nombre: LA LIBERACION DEL PAIS. Es decir la normalización institucional a través de elecciones libres y puras, si las hay, o por otros medios, si estas elecciones no se realizan en la forma que han prometido las Fuerzas Armadas. Obtenido este primer objetivo considero que, en vista de la difícil situación que se le ha creado al país, normalizada la situación institucional, quedará por realizar la reconstrucción del mismo, que al finalizar la gestión de los gobiernos que empezaron en 1955 quedara en la más difícil situación en todos los aspectos. Para encarar esa reconstrucción será preciso que todos los argentinos, sin distinción de banderías ni partidos, se pongan a la tarea de realizarla. En tan aciaga situación no nos podremos dar el lujo de hacer política, ni practicar oposiciones políticas inoperantes. El Frente Cívico de Liberación no tiene finalidad electoral alguna, en el sentido que comúnmente se le da a este vocablo. A nosotros, los justicialistas, electoralmente nos alcanza suficientemente con el Justicialismo. En lo que se refiere a la acción revolucionaria, todo depende de la acepción que también se le da a este término. Muchos confunden revolución con golpe de Estado. La revolución se hace desde el poder y es indudable que los fines de la acción popular están dirigidos a esa revolución, que, impuesta por la evolución actual del mundo, es ya insoslayable para todos los pueblos. Tampoco nosotros podemos escapar a ello.- Hay quienes afirman que todavía no se ven los resultados de las mesas de trabajo del FCLN. ¿Qué dice usted a ese juicio pesimista?- Es natural que la experiencia de las mesas de trabajo no exista aún, desde que recién se comienza con su actividad. Esperemos lo indispensable para juzgarlas cuando empiecen a funcionar como está previsto.- ¿Por qué enfatiza usted tanto sobre la necesidad del trasvasamiento generacional a través de sus mensajes escritos o grabados? ¿Están incluidas las jóvenes promociones de oficiales y jefes militares en ese trasvasamiento?- Es indudable que el mundo vive en estos tiempos un período de evolución profunda y acelerada. Es la consecuencia que arroja la terminación de un sistema y el nacimiento de otro. Muere el sistema demoliberal capitalista y nacen sistemas de base social, que se consolidan ya en el mundo con los más diversos nombres y características, obedientes a la condiciones intrínsecas de los pueblos y adecuados al pensar y al sentir de las nuevas generaciones que los impulsan. Una de las mayores fortunas del Pueblo Argentino, azotado por la desgracia provocada por la reacción, la constituye nuestra juventud, que en la lucha de todos los días está demostrando su madurez, capacidad y decisión inquebrantable de imprimir al futuro el hálito vivificador de sus ideales, esclarecidos por su pensamiento y ennoblecido por su sacrificio. Y cuando una juventud reúne estas condiciones, la comunidad puede contar con su concurso, se puede afirmar que tiene asegurado el futuro. Las viejas generaciones nacidas y desarrolladas al influjo de un sistema permitido tienen la obligación de dar paso a las nuevas que, representando al futuro, serán las encargadas de asegurar el destino de nuestro Pueblo. Nadie tiene más derecho que ellos que, en último análisis, serán los que han de gozar o sufrir las consecuencias del quehacer actual. Ello es lo que obliga al trasvasamiento generacional. Desde que los jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas son ciudadanos como los demás de la república, no escapan de manera alguna a este fenómeno actual de trasvasamiento.- ¿A qué obedece, según su opinión, la intención del gobierno de Lanusse de reformar la Constitución Nacional? ¿Por qué el Peronismo no admite y se proclama en contra de esa reforma?- Sobre la reforma constitucional que se intenta por la actual dictadura militar, ya se ha manifestado casi unánimemente la ciudadanía argentina y, como no podía ser de otro modo, la repulsa es general, no sólo porque un "gobierno" como el actual no está autorizado ni capacitado para realizarla, sino porque también se evidencia claramente que ella obedece al intento de hacer trampas en las elecciones prometidas. Nosotros los justicialistas no reconocemos otra Constitución Nacional que la de 1949, que entonces juramos. Su "supresión", realizada arbitrariamente por un acto nulo de toda nulidad, por expresa disposición constitucional, fue hecha con bastardos fines -poder entregar el petróleo a que se oponía su Artículo 40 y para poder atropellar las organizaciones sindicales-; en consecuencia, desde entonces el país ha vivido una etapa inconstitucional.- ¿Es para usted loable que el gobierno justifique el retraso de las elecciones hasta 1973 amparándose en problemas técnicos: la confección de los padrones?- Es natural que el inconveniente aducido por los agentes de la dictadura militar se refieran a los padrones. Pero también es natural que se trata de un pretexto creado, porque nadie puede imaginar que la confección de unos padrones, máxime con los medios modernos, deban tardar más de un año. Estoy persuadido que, si se hubiera realizado este trabajo en la forma debida, no podrían haber tardado más de tres o cuatro meses. Es claro que, si se quiere justificar lo injustificable, siempre hay recursos dialécticos que, aunque distan mucho de la verdad, pueden servir para explicar situaciones como la actual. Pienso que este asunto se retarda con fines poco claros.- ¿Cuál es la razón fundamental por la cual el general Perón no ha llegado a ningún acuerdo en los diálogos mantenidos con los enviados de Lanusse a Puerta de Hierro?- Yo no he llegado a ningún acuerdo con el Gobierno de las Fuerzas Armadas, porque existiendo un FRENTE cívico .DE LIBERACIÓN NACIONAL y dentro de él una HORA DEL PUEBLO y un ENA, como otras organizaciones sindicales y económicas, no estoy autorizado moralmente para pasar sobre ellas en acuerdos que, por otra parte, no creo que sean necesarios. Se ha dicho que hay que buscar la forma en que las Fuerzas Armadas puedan regresar con dignidad a sus cuarteles. Yo comparto esa idea, pero para que ello se realice, todo es cuestión de las Fuerzas Armadas y no nuestra. En 1945, la situación era absolutamente similar a la actual. El problema era que las Fuerzas Armadas retornaran con honor y dignidad a su función específica. Para ello, el Gobierno de entonces convocó a elecciones, que fueron realizadas con pureza y limpieza. Así se normalizó la situación institucional del país y las Fuerzas Armadas regresaron a sus cuarteles con la satisfacción de un deber bien cumplido y el respeto y afecto de su propio Pueblo, que lejos de hacerles cargo alguno las elogió, pudiendo desde entonces estar firmemente unidas a ese Pueblo que las sustenta. ¿Por qué entonces, con ese ejemplo, el actual gobierno militar no procede en la misma forma, si realmente lo que le interesa es asegurar para el país una democracia que todos los días invoca, pero no practica? De esto se infiere que, si se procede bien, no hay necesidad de acuerdos a espaldas del Pueblo, que es quien debe decidir. Se ha dispuesto la organización de las fuerzas políticas. Espero que haya sido para que puedan dirimir supremacías de este carácter en una justa electoral, en representación de los sectores en que se fragmenta la comunidad argentina. ¿Cómo se podrían explicar entonces acuerdos extranormales que hacen a la voluntad soberana del Pueblo sin su intervención directa o indirecta? Entiendo, por otra parte, que el Gobierno de las Fuerzas Armadas está en manos de la JUNTA DE COMANDANTES EN JEFE de las mismas y, en consecuencia, un acuerdo de cualquier naturaleza con las fuerzas políticas ha de realizarse en el más alto nivel y con carácter público y no privado, ni menos secreto o confidencial. Si ello fuera necesario, existen los organismos y sus representantes naturales a quienes recurrir en. tal caso.- Si pese a esos temores se arribase a elecciones limpias ¿volvería a ser candidato a Presidente? No son pocos los que afirman que la mayoría de los argentinos lo designarían como su candidato natural a la Presidencia de la Nación...- Si lo referente a candidatura debe decidirse con el mismo criterio anterior, que creo es lógico y justo, esta decisión ha de ser también del Pueblo Argentino, a través de sus organizaciones y representantes naturales. Todo otro procedimiento será espurio desde el punto de vista de la democracia que queremos practicar. En ese concepto, ni yo ni nadie puede autoproclamarse ni autoproscribirse, antes que la decisión del Pueblo se haya producido. Porque ¿de qué puede valer un acuerdo o una decisión que tomemos nosotros si luego el Pueblo en ejercicio de su decisión soberana, decide lo contrario? Para el caso de que, como dice usted la mayoría de los argentinos me designaran como su "candidato natural a Presidente de la Nación", habría llegado habría llegado recién el momento de considerar tan espinoso asunto. Yo soy el Jefe de un Movimiento con el arraigo de un cuarto de siglo de existencia y de lucha.


Creo que en ese tiempo jamás he defeccionado en la misión que me he impuesto. Me pesan ya los años, pero no encuentro la forma de defraudar a los millones de compañeros que vienen confiando en mí, que en último análisis soy el que los ha metido en esta empresa nacional.- Hay quienes atribuyen al Justicialismo la intención de querer liderar paternalmente el proceso de liberación latinoamericano. ¿Qué puede decir al respecto como Jefe del Movimiento?- El Justicialismo es un sistema creado para la Argentina y para los argentinos. Me consta que grandes sectores de la población de nuestros hermanos continentales lo comparten, pero de allí a que sea el Justicialismo una fórmula o esquema continental, media un abismo. Creo que cada uno de nuestros países y de nuestros pueblos debe asimilar un sistema que congenie con sus propias características y condiciones. Naturalmente, desde que todos nuestros países aspiran igualmente a su liberación del neocolonialismo que los está asfixiando.Como el Movimiento Justicialista es por antonomasia de liberación, resulte común en muchos aspectos de la situación imperante en todo el Continente Latinoamericano. De allí que yo, como creador del sistema, sea conocido y apreciado en muchos sectores de los países hermanos del mismo. El problema de la integración continental, en auge en estos momentos en casi todos los países latinoamericanos, ha sido también causa de mi acercamiento a esos sectores. No hay que olvidar que ya en 1949, con el Tratado de Complementación Económica firmado en Santiago de Chile, se echaron las bases para la comunidad económica latinoamericana, que si no se ha realizado, no por eso ha dejado de existir el empeño de llevarlo a cabo algún día. Como yo he sido el "culpable" de todo eso, es natural que los latinoamericanos, que piensen como yo que "el año 2000 nos encontrará unidos o dominados", mantengan sus esperanzas vivas y puestas en alcanzar tan grande objetivo.- ¿Cuál es el grado de compromiso que asume el Movimiento Peronista en las luchas de liberación en que están empeñados todos los pueblos del Tercer Mundo?- Hace ya cerca de treinta años, yo lancé desde la Argentina la TERCERA POSICIÓN, tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. Esa idea cayó entonces aparentemente en el vacío. Pero han pasado los años y, en la actualidad, más de las tres cuartas partes de la población del mundo se agrupa en países que son colocados en ella, con el nombre de TERCER MUNDO. Como el Justicialismo ha permanecido firmemente colocado en esa posición, lo lógico es que esa importante parte del mundo moderno, que integrándose continentalmente, constituye el TERCER MUNDO, sienta simpatía por nuestro Movimiento, verdadero precursor de las ideas que se están sustentando en sus propias áreas. Como esta posición internacional se realiza claramente con designios de liberación, es natural que los compromisos existen tácitamente entre todos los que comparten la posición. De allí nuestras vinculaciones con los países y continentes del TERCER MUNDO y los compromisos correspondientes y mutuos.- ¿Qué opina de la ola de torturas y secuestros desatados en nuestro país?- Es una cosa espantosa. Jamás hubiera creído que eso ocurriera en la República Argentina. Si en un hombre común la delincuencia es mala, en el funcionario policial es mas grave aún porque dispone de total impunidad. Y en este caso el Poder es delincuente. Yo creo que ni en la Edad Media existían casos como los que ocurren ahora en nuestra Patria. Fíjese el caso de esta chica Norma Morello, que precisamente leí en PRIMERA PLANA, como otros numerosos publicados por ustedes.- ¿Cual es el estado anímico de un hombre que, como usted, conduce un movimiento de masas viviendo fuera de su país, en el exilio obligatorio?- Nunca ha sido confortable la suerte del proscripto. En mi caso ha sido peor, no sólo por la larga separación y distancia, sino también porque he debido contemplar impotente la triste suerte del Pueblo Argentino, azotado por una desgracia preconcebidamente provocada por las fuerzas de la reacción, que vengaron en él el odio de su impotencia. Cada carta que recibo de mis compañeros —que son miles— es para mí un momento de dolor y de pena ante los sufrimientos que están pasando. Sin embargo, como nunca he dejado decaer mi actividad en su defensa, en cualesquiera sean los lugares en que me he encontrado, ése ha sido un consuelo y una manera de sobrellevar la tristeza del exilio.